PEREGRINAS DE MONTAÑA

Desde 2016 buscando nuevos caminos…


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Camino de Santiago 2019: Un palo y siete (ocho) amigas

“El amigo es otro yo. Sin la amistad el hombre no puede ser feliz”. Aristóteles

El 31 de enero me operaron de un neuroma de Morton en mi pie izquierdo. Lo único que le pregunté al cirujano antes de que me diera cita para la intervención es si estaría totalmente recuperada el 30 de abril para comenzar el Camino de Santiago, a lo que respondió afirmativamente. He tenido una recuperación muy lenta y en ocasiones estancada que me hizo dudar de que pudiera estar a punto en el puente de mayo. De hecho, todavía con molestias, decidí que no me perdería este año el Camino, “compraré un palo para ayudarme a caminar” pensé “y tiraré pa’lante hasta donde pueda”.

Mi palo (abandonado el último día en Santiago de Compostela para no tener que facturarlo) cumplió su cometido, pero sobre todo fueron mis amigas las responsables de que un año más haya podido terminar el Camino.

Así son ellas, mis peregrinas 🙂

Mi Paca. Paca es una persona de carácter. Práctica, vital y generosa, segura de sí misma. Tiene un magnetismo realmente profundo, que la hace ser líder por naturaleza. Es perspicaz y persuasiva. Ha sido mi protectora en el Camino cuidándome en todo momento, sabiendo que yo era vulnerable en este viaje. Pendiente de mí, la he tenido a mi lado sin pedírselo tantas veces como la he necesitado.

Mi Concha. Concha es muy popular y empática. Sensible, divertida, tierna y muyyyy cariñosa. Me encanta su risa tan contagiosa. Mi Concha es perdurable. Nunca me abandona. Nadie como ella para alegrarme el día. Ha sido mi fisio en el Camino, dándome masajinos para aliviar mis contracturas de espalda.

Mi Nuri. Nuri es única y original. Tiene un característico y genial sentido del humor. Es leal, espontánea, sociable, amigable. Emana un encanto al que es difícil resistirse. Tiene un no sé qué, un qué se yo que la hace absolutamente imprescindible. Ha sido mi compañera en el Camino, casi siempre a mi paso, casi siempre a mi lado, con una lealtad y compromiso fuera de lo común.

Mi Lola. Lola es independiente y divertida. Lista, dinámica y entusiasta. Lola es la alegría de la huerta. Despistada, desastre absoluto por naturaleza, a la que todo se le perdona porque tiene un hechizo natural que atrae a todo ser viviente. Ni siquiera tiene que intentarlo demasiado, sus hormonas tienen que tener algo diferente a las de las demás. Ha sido la tesorera del fondillo en el Camino y no ha perdido ni una moneda!!!!

Mi Ra. Ra es analítica, ordenada, seria, sensata y responsable, llena de equilibrio y serenidad. Posee una capacidad de esfuerzo increíble. Es altamente generosa y presta siempre apoyo y consejo. Ha sido mi mentora en el Camino, guiándome hacia las buenas acciones y evitando que no cometiera más actos impuros de los necesarios. Ahhhh también ha sido mi despertador y mi compi de habitación.

Mi CMari. CMari es inquieta, charlatana y curiosa. Todo lo pregunta y siempre busca la opinión de los demás. Algo indecisa y un poco gruñona, pero al final amoldable a las circunstancias. Tiene muy buen fondo y buen corazón. Ha sido la que me esperaba en muchas ocasiones para que yo no fuera la última de la fila.

Mi Marisa. No puedo detallar a Marisa con tanta fiabilidad como a las demás, porque no la conozco hasta ese punto, pero puedo decir que tiene una mente ágil, que es tenaz y perseverante y que tiene dotes para administrar y dirigir. Ha sido nuestra guía y reloj en el Camino.

No quiero que Yola se quede fuera de mi particular recuento sólo porque no haya podido acompañarnos en esta ocasión. De ella puedo decir:

Mi Yola. Yola es sensible, intuitiva y silenciosa. Tiene una mente despierta, una memoria envidiable y gran capacidad de aprendizaje. Tiene el corazón en su lugar y un espíritu invencible: sale adelante de toda situación, puede que en ocasiones flaquee, pero nunca se rinde. Es una persona en la que se puede confiar y pedir ayuda.

Os quiero y me encanta que cada una tenga esas peculiaridades que os hacen únicas.

¿Qué sería de mi vida sin cada una de vosotras?


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Camino de Santiago 2019: Cuaderno de viaje

Mostramos aquí algunos (que no todos) de los dibujos recogidos en nuestro cuaderno de viaje.

 

SÁRRIA – Rua Maior con la iglesia de Sta. Mariña al fondo

 

SÁRRIA – Estatua de Alfonso IX en la Praza da Constitución

 

SÁRRIA – Convento de la Merced

 

SÁRRIA – Ponte da Áspera

 

Roble centenario en el camino entre Sárria y Vilei

 

Fuente del Pelegrín, entre Mercado da Serra y el Molino de Marzán

 

A BREA – Mojón del kilómetro 100

 

PORTOMARÍN – Escalinata y Capilla de las Nieves

 

PORTOMARÍN – Iglesia de San Nicolás

 

PORTOMARÍN – Monumento al Peregrino

 

PORTOS – Hormiga del Albergue “A paso de formiga”

 

Entre SAN XULIÁN DO CAMIÑO y LEBOREIRO

 

LEBOREIRO – Cabazo e Iglesia de Santa María

 

LEBOREIRO-DESICABO – Ponte do Leboreiro, sobre el río Seco

 

FURELOS – Ponte de San Xoán de Furelos

 

FURELOS – Cristo de Furelos en la Iglesia de San Xoán (obra de Manuel Cajide)

 

MELIDE – Iglesia de Sancti Spiritus

 

MELIDE – Pulpo

 

Ponte das Penas sobre el río Catasol

 

BOENTE – Iglesia de Santiago de Boente

 

RIBADISO

 

ARZÚA – Fuente de los Becerros

 

 

 

 

 

 

 


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Camino de Santiago 2019: Un día en Santiago

05 mayo 2019

Pasamos nuestro último día de viaje descansando en Santiago. Por la mañana nos dirigimos a por nuestra Compostela, pero hay tal afluencia de peregrinos que desistimos. Ya la tenemos de otros años y con la mañana tan fantástica que hace, no merece la pena pasarla en una cola esperando, así que nos dirigimos a la Catedral, que está en obras por dentro y encendemos algunas velas. Siempre hay algo por lo que pedir y algo que agradecerle al Santo.

Hoy paseamos la ciudad… tenemos tiempo de sobra para disfrutarla.

Buscamos regalos y recuerdos

Y encontramos el MÁS ESPECIAL, un pulpo morado, al que bautizamos con el nombre de Siboney y que hará compañía a la cabra de nuestro logo como mascota oficial de las Peregrinas de Montaña, sin perderse ninguna de nuestras rutas venideras.

  

Nos tomamos un aperitivo en la Plaza de San Martín y después volvemos a Sobriños do Pai a comer. De postre nos sirven una rica y graciosa tarta peregrina, que no habíamos visto en ningún otro sitio.

Después de comer, unos cafés antes de encaminarnos a comprar las tartas de Santiago, obligadas para la familia y los compañeros de trabajo, en la pastelería Casal Cotón a la que solemos acudir cada año, donde comprobamos con agrado que tienen nuestras fotos expuestas en su panel de clientes.

Ya sólo queda encaminarnos al autobús que nos lleva hasta el Aeropuerto para volver a casa.

Buen Camino, peregrinas!!!


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Camino de Santiago 2019: Quinta etapa O PEDROUZO – SANTIAGO DE COMPOSTELA

04 mayo 2019

Ultima etapa de este año. Desayunamos en la cafeteria Che y retomamos el Camino cerca del Gallo Piñeiro, girando a la derecha hasta encontrar las señales que nos sitúan en una pista que se abre paso entre frondosos eucaliptus.

Volvemos a campo abierto y poco después,  tras una corta pero intensa subida alcanzamos Cimadevilla, que es una aldeilla de un par de casas diseminadas entre prados.

Después el Camino se convierte en una pista forestal rodeando el Aeropuerto. Estamos en un tramo muy pesado, de aproximadamente 1,5 kilómetros hasta que llegamos al monolito esculpido con el bordón, la calabaza y la vieira, que anuncia la entrada en el municipio de Santiago.

Nuestra siguiente parada para tomar café es en Casa Porta de Santiago, en la aldea de San Paio. Hace un día muy bueno y nos sentamos en la terraza a disfrutar del descanso y el sol. Hay mucha afluencia de peregrinos,  hoy no hemos recorrido ningún tramo solas.

Esta pequeña y agradable aldea tiene estructura medieval y las casas se agrupan en torno a su capilla en la que, por cierto,  no pudimos sellar porque estaba cerrada.

Tras el descanso continuamos por carretera asfaltada, primero en breve subida y luego en descenso hasta la localidad de Lavacolla, con su iglesia parroquial de San Pelayo.
El camino continúa por delante de la iglesia por el desvío hacia Villamaior, cruzando el arroyo Lavacolla (que aparece en el Codex Calixtinus) por un puente de madera. En este lugar la tradición cuenta que el peregrino aprovecha para asearse y lavar sus vestimentas antes de entrar a Santiago.
A partir de aquí, seis kilómetros de ascenso nos separan del Monte do Gozo.
No son precisamente muy agradables, ya que buena parte del tramo hay que hacerlo por el asfalto.
Ascendemos hacia Villamaior, pasamos junto a las instalaciones de la Televisión de Galicia y, poco después, junto a TVE, haciendo un pequeño codo que nos deja a las puertas de San Marcos, antesala del  Monte do Gozo, donde paramos a comer en el restaurante A Calzada.

Junto a la Ermita de San Marcos encontramos el monumento de Juan Pablo II, que fue construido en el año xacobeo 1993 y que señala la cima del Monte do Gozo desde dónde podemos ver las torres de la Catedral de Santiago.

Después buscamos el Monumento al Peregrino, dos grandes estatuas con los brazos alzados, que miran hacia la ciudad señalando la dirección a seguir para llegar al final de la ruta jacobea. La presencia de estas esculturas no sólo tienen un carácter estético, sino también conmemorativo e incluso simbólico, ya que invitan a los caminantes a reflexionar acerca del viaje. Sin duda, uno de los sitios con más encanto del Camino, donde Nuria lanzó sus palos al viento porque ya no los necesitaba para caminar. “El Camino cura“, es su frase más repetida cada vez que terminamos uno.

          

El Camino sigue por la Rúa do Gozo para entrar en su tramo urbano. Unas escaleras nos acercan al puente que salva la Autopista y nos mete en Santiago por el barrio de San Lázaro.  Ahora los mojones se sustituyen por conchas en el suelo, indicándonos la ruta hasta la Catedral, a la que por fin llegamos después de dejar atrás la estatua del Templario Peregrino, la Porta Itineris Sancti Iacobi, la parroquia de San Lázaro y el cruceiro de San Pedro.

Llevamos cuatro años viniendo y es la primera vez que la vemos sin andamios. Siempre impresiona, siempre emociona, siempre enamora.

Lucimos nuestras camisetas, como otros años… Al final van a hacerse famosas 🙂 Más de uno nos pide permiso para fotografiarlas y eso que no han visto nuestros súper-botes!!!

 

      

Esta noche nos alojamos en Os Sobriños do Pai, unos apartamentos muy bonitos cerca de la Plaza de la Inmaculada. Cenamos allí mismo, porque tienen un buen restaurante, de hecho es una de las mejores pulperías de Santiago de Compostela, además de ser la más antigua. Ofrecen buena comida a buen precio, como comprobamos nada más recibir los primeros platos.

Al caer la noche, nos vamos a buscar la sombra del peregrino fantasma y la encontramos en la Plaza de la Quintana. Cuando vayáis a Santiago de Compostela no dejéis de visitar este juego de luz y sombra realmente curioso.

Después del desastre de queimada del año pasado, probamos suerte en otro sitio, concretamente en el pub Fuco Lois y esta vez sí nos hacen una queimada en condiciones.

A algunas todavía nos quedan fuerzas para jugar unas partidas de futbolín en el bar Tolo, un local rock-punk, pequeño y estrechito pero lleno de ambiente, donde las luces de neón son las reinas y como tapa te sirven cubiletes de chuches. Francamente pintoresco.

Y por fin a dormir, con preciosas vistas a la Catedral desde uno de nuestros apartamentos abuhardillados.

“As noites galegas, noites de encontros, noites para compartir…”

 


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Camino de Santiago 2019: Cuarta etapa ARZÚA – O PEDROUZO

03 mayo 2019

Esta mañana desayunamos en la Panadería Vázquez, establecimiento con pan y bollos recién hechos. Nos dirigimos hacia el centro de Arzúa para retomar el Camino. Nos paramos para admirar dos de sus estatuas. Una de ellas es la Queixeira, realizada por el Concello de Arzúa en 1984, como homenaje a las queseras de la comarca. La obra es de granito y representa a una quesera ataviada con el traje típico, toca y paño en cabeza con un queso en sus manos y un cesto ante ella con varios más.

Y la fuente de los Becerros: escultura en piedra que representa a dos ganaderos, mujer y hombre, sujetando a dos becerros. Hace alusión a la larga tradición ganadera de la villa.

La salida de esta localidad se realiza cuesta abajo a través de un suelo empedrado. En una especie de rotonda rural se toma una pista de gravilla, que pasa junto a la Fuente de los Franceses, una reconstrucción de la original que, según los vecinos más antiguos de la zona, respeta muy poco a la primera.

En breve se llega a As Barrosas, por una pista a través de un bosque se accede a O Raido y tras una breve subida, llegamos a la aldea de Preguntoño, donde se encuentra la ermita de San Paio, del siglo XVIII. La ermita está cerrada, nos dicen que sólo se abre en julio y agosto. Paramos en la terraza que hay en esta aldea a tomar nuestro segundo café. Es el sitio con el baño más limpio que hemos visto desde que empezamos el Camino.

Avanzamos entre prados repletos de vacas y cultivos de maiz hasta A Peroxa. Nos vamos encontrando muchas zonas con eucaliptos que pueblan cada vez más el paisaje y los prados hasta que llegamos a Calzada. Cuando llevamos aproximadamente unos 8 km recorridos, llegamos a Ferreiros, ya en el Concello de O Pino (último ayuntamiento antes de la llegada a Santiago), donde nos encontramos con un curioso establecimiento, el bar-cafetería Casa Tía Dolores, conocido por su “cerveza peregrina para la gente que camina”.

Un lugar pintoresco y sorprendente, de parada obligada, donde en los botellines se escriben deseos y mensajes que luego podemos colocar a modo de adorno en cualquiera de las múltiples formas que los dueños han ideado. Paramos aquí para nuestro momento-anacardo, disfrutamos un buen rato en su terraza, con un tiempo fantástico.

A partir de aquí, el paisaje no cambia mucho, nos adentramos por cómodas pistas forestales, que solo abandonamos durante pequeños tramos de enlace de carreteras locales por las que apenas pasan vehículos. Así llegamos hasta Boavista.

Se acerca la hora de comer cuando nos sale al paso un cartel anunciando el albergue de Salceda. Abandonamos por la izquierda el Camino para dirigirnos hacia allí.  No pudimos hacer mejor elección. El albergue se encuentra muy bien cuidado y acondicionado.  Un amplio restaurante acristalado ofrece vistas a los jardines y dispone de menú  y platos gallegos. Después de comer, nos ofrecen su jacuzzi al aire libre para refrescar y descansar nuestros pies tras la caminata que llevamos hoy. Es otro de esos lugares aue estamos descubriendo este año en los que merece la pena quedarse…. vamos a tener que hacer un listado para volver a más de un sitio de los que dejamos atrás para disfrutarlo con más tiempo.

Con los pies fresquitos y descansados, retomamos la etapa por una pista que nos indican desde el albergue para enlazar de nuevo con el Camino y al llegar al alto de Santa Irene, paramos a tomar café en la terraza del restaurante O Cedoiro, al pie de la carretera.

Volvemos a internarnos por el campo hasta llegar a un tunel bajo la carretera que nos ofrece dos alternativas: a Santa Irene por la izda o a Pedrouzo por la dcha.

Esta noche dormimos en O Pedrouzo, asi que nuestra opción es la senda de la derecha, pero primero paramos a refrescarnos en la fuente barroca de Sta Irene, que se conoce como la Fuente de la Eterna Juventud, y según cuenta la leyenda, todo aquel que se lave con su agua se conservará siempre joven. Pues nada, nada, a lavarnos bien la cara y las manos, a ver si rejuvenecemos unos años, jajaja!!!

Dejamos la fuente volviendo sobre nuestros pasos para tomar el desvío que indicaba a O Pedrouzo. Un peregrino nos ha dicho que cree que es el mejor camino. Sin embargo,  esta alternativa nos vuelve a sacar al lado de la carretera y dejamos de ver flechas e indicaciones del Camino. Sabemos que el siguiente pueblo por el que tenemos que pasar es A Rua.

Despistadas, optamos por preguntar a una señora que vive a pie de la carretera y en ese momento está cuidando su huerto. Nos indica cómo retomar el Camino, pero por carretera, no por el campo. No nos queda otra, cruzamos la nacional a la brava siguiendo sus indicaciones y pocos kilómetros después llegamos a O Pedrouzo.

O Pedrouzo es un pequeño pueblo lineal, que prácticamente concentra todos sus servicios a ambos lados de la carretera principal. Tras instalarnos en Pilgrim’s House, bajamos a un supermercado a comprar agua y algo de fruta para la jornada de mañana. Cerca del súper encontramos al gallo piñeiro de O Pino, que da la bienvenida a los caminantes.

Esta escultura de bronce policromado se encuentra frente a la sede del consistorio y representa a esta especie de ave de corral autóctona, que es honrada anualmente por esta tierra con una fiesta: la Festa do Galo Piñeiro.

Demasiado cansadas para preparar comidas, esta noche cenamos en O Km19.


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Camino de Santiago 2019: Tercera etapa PALAS DE REI – ARZÚA

02 mayo 2019

Hoy nos enfrentamos a la etapa más larga, que cuenta con casi 30 km de recorrido. También es la etapa en la que pasaremos de la provincia de Lugo a Coruña.

Tomamos sólo un café en el restaurante de nuestro alojamiento para ganar tiempo,  empezando algo más temprano que de costumbre.

Casi saliendo del pueblo encontramos una escultura de unos peregrinos bailando firmada por J. Novo.

Enseguida cruzamos el río Roxán, pasamos algunas aldeas más hasta llegar a una senda rodeada de eucaliptos y robles con hileras de losas de piedra para no enfangarse con el agua. Avanzamos hasta San Xulián do Camiño donde paramos en el albergue “O Abrigadoiro” a desayunar en condiciones.

En este pueblo resulta inevitable tomar una foto que resume la arquitectura y el paisaje gallego de estas aldeas. En una misma instantánea se recoge un cruceiro, un hórreo y una iglesia románica (iglesia de S. Xulián) del siglo XII.

Continuamos el camino por una bonita corredoira hasta el río Pambre y a continuación entramos en un bosque precioso del que no disfrutamos tanto como quisiéramos porque hoy la afluencia de peregrinos es enorme, continuamente te adelantan, te empujan, llegan bicis…. no quiero imaginarme cómo estará esta zona de concurrida a las puertas del verano.

A estas alturas de la etapa CMari descubre que se ha traído sin darse cuenta la llave de su habitación. Avanzamos hasta Campanilla, última población lucense en el camino, donde paramos a nuestro momento anacardo y a llamar a Casa Camiño para solucionar el tema de la llave.

Por una carretera secundaria decimos adiós a la provincia de Lugo para entrar en la parroquia coruñesa de Leboreiro. En el pueblo de Leboreiro, definido en la antigüedad como Campus Leporarius o campo de las liebres, encontramos su célebre Cabazo.

Se trata de un canasto gigantesco hecho con varas entretejidas, que recuerda los primitivos celeiros (graneros) para guardar el maíz. Este tipo de construcciones debió de ser típica de la zona, junto con los hórreos. Justo detrás se encuentra la iglesia de Santa María, gótica, aunque persisten en ella concepciones y motivos ornamentales característicos del Románico.

Abandonamos Leboreiro después de sellar en su iglesia nuestra credencial. Dejamos atrás el pueblo y empezamos una senda por un camino empedrado emulando a una antigua calzada romana. Seguimos el camino empedrado hasta atravesar el río Seco por el Ponte do Leboreiro, del siglo XIV, que tiene trazos medievales y está formado por bloques de roca granítica.

A continuación sobreviene un tedioso tramo junto a la carretera y entramos en el Bosque de los Peregrinos, en el parque empresarial de la Magdalena.

FOTO PACA

Dejamos atrás el polígono industrial y nos adentramos en un bosque que acoge la ribera del río Furelos (afluente del Ulla) y cruzamos por su precioso puente  medieval de cuatro arcos de medio punto para acceder al pueblo del mismo nombre. Este puente, que cuenta con su propia leyenda, ya se cita en el Codice Calixtino (manuscrito del s. XII, a modo de guía para los peregrinos que seguían en aquella época el Camino de Santiago, con consejos y descripciones de la ruta).

Visitamos la iglesia de San Xoán, la única que hemos visto con entrada en mitad del lateral de la nave principal. No se entra por la parte frontal al altar, como es costumbre, sino por el lateral.

En su interior destaca el Cristo de Furelos, también conocido como el Cristo de la mano tendida. El crucificado desciende su mano derecha como para atender y dar fuerza al peregrino. No es una mano caída, sino que se ofrece a pesar de su tremendo trance. La talla sobrecoge y reconforta al mismo tiempo. El gesto de tendernos una mano de ayuda llega al corazón. Este Cristo está velando por los caminantes, por mis peregrinas de montaña 😉
Cristo de la mano tendida. Iglesia San Juan de Furelos. Foto de Jacinto Fuentes Mesa
Da pena abandonar este pueblo tan bonito. Dejamos Furelos para subir hasta Melide y entrar a la capital del concello por la calle del Camiño vello de Santiago. Llegamos justo a la hora de comer. Elegimos la Pulpería A Garnacha, un amplio local con bancos y mesas de madera, donde podemos degustar el famoso pulpo á feira de la zona y unos pimientitos de Padrón.
Melide es una ciudad grande, con bastante patrimonio histórico cultural. Después de comer, decidimos que merece la pena hacer una visita rápida por sus calles antes de continuar hacia Arzúa. Compramos unos melindres, pasamos junto a la Capilla de San Roque, con su cruceiro del siglo XIV, que según dicen, es el más antiguo de Galicia (así lo designó Castelao en su obra “As pedras da Galizae“).  Hoy en día el cruceiro se levanta sobre una columna moderna y está formado por una cruz de piedra. En el anverso tiene la representación de Cristo y en el reverso, la representación del Calvario con Jesucristo, la Virgen y San Juan.
 
En la Plaza Convento, nos acercamos a la iglesia de Sancti Spiritus para sellar, pero desgraciadamente está cerrada. La iglesia perteneció al desaparecido convento de la Orden Tercera de San Francisco fundado en el siglo XIV. Junto a la iglesia, se encuentra la Casa do Concello, del siglo XVII, que antiguamente fue un pazo de gran belleza. Su puerta principal recuerda la entrada de una iglesia. Aquí sí conseguimos sellos para nuestras cartillas.
Dejamos atrás Melide para adentrarnos en un sinuoso camino que nos lleva hasta cruzar el río Catasol mediante un paso de piedras bien colocadas, una auténtica obra maestra de ingeniería popular. El Ponte das Penas está hecho de grandes piedras o peñas, en gallego penas, de ahí su nombre. Esta preciosa etapa es toda ella fluvial, no dejamos de cruzar ríos en cada tramo, como en el juego de la oca… de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente!!!

 

Estamos en uno de los tramos más bonitos del itinerario, aunque ya el cansancio hace mella, decidimos parar en la Taberna de Parabispo a tomar café. Este sitio en un verdadero oasis!! Todo aquí lleva la marca Siboney.

No nos habría importado haber terminado aquí la jornada de hoy. De haberlo sabido, habríamos dividido esta etapa en dos, para disfrutar más tiempo de los sitios espléndidos por los que hemos ido pasando. Con pena y pereza, continuamos la marcha hasta llegar a Boente, donde hay un cruceiro, la fuente Da Saleta de cuatro caños y la iglesia de Santiago de Boente.

Junto a la iglesia, tomamos un sendero en dirección a Fraga Alta, pasamos por O Río y cruzamos el Rego Riberal. Seguimos camino y volvemos a cruzar la carretera por un puente elevado. Por zona de bosque de eucaliptos y cruzando fincas, enseguida llegamos a Ribadiso de Abaixo.

Ribadiso de Abaixo es una pequeña aldea con casas de pizarra típicas de la zona. Cruzada por el río Iso, tiene un bonito puente gótico del siglo XII. Al lado del puente se encuentra el antiguo hospital de peregrinos de San Antón, del siglo XV, hoy reconvertido en albergue.

Unos tres kilómetros más, a la orilla de la nacional, para llegar por fín a Arzúa, que actualmente es una villa moderna y con importante actividad económica, lugar de encuentro de los Caminos del Norte y Francés. Nada más pisar esta ciudad, compramos varios quesos de Arzúa, que es el queso gallego por excelencia, con denominación de origen. 🙂

Nos alojamos en los Apartamentos Arzúa, espléndidos, amplios y con todos los servicios. Muy recomendables, sin duda nuestro mejor alojamiento de este año.

Decidimos cenar hoy en casa, bajamos a una tiendecilla, a unos 400 metros de nuestro apartamento, que por dentro parece una postal de los años 50 del pasado siglo. Compramos lo necesario para preparar unas estupendas ensaladas. Seguramente, lechuga y tomate sean de su propia huerta. No tienen pan para vendernos y nos ofrecen el que tienen reservado para su cena (que rechazamos, por supuesto), nos dan una bolsita con sal para que no compremos un kilo entero. Les compramos también orujo casero… Una verdadera suerte que este pequeño establecimiento de carácter familiar y gente de bien haya conseguido sobrevivir al paso del tiempo… Bravo!!

 

 

 

 


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Camino de Santiago 2019: Segunda etapa PORTOMARIN – PALAS DE REI

01 mayo 2019

Desayunamos en Casa Pérez,  según nos recomendó Jaime. Hoy el día es más fresco que ayer. Tras dejar el apartamento,  bajamos a San Nicolás a que nos sellen y nos ponemos en marcha.

El tramo que viene a continuación es una de las partes más duras de esta etapa. Al final de la pasarela sobre el embalse de Belesar hay que girar a la derecha y atravesar la espesura del bosque del monte de San Antonio. La cuesta es considerable.

Tras la subida de aprox.1 kilómetroy medio, se deja el bosque para caminar por una extensa llanura hasta llegar al arcén derecho de la carretera LU-633, que ya no abandonaremos hasta bastante después. Esta parte se hace larga y monótona, además de peligrosa, ya que hay que ir cruzando la carretera.

Tras dejar Toxibo y su bonito hórreo,  se alternan tramos de bosque con sendas paralelas a la carretera.

Dejamos atrás las localidades de Gonzar y Castromaior. Esta es una zona de castros celtas que nos pueden dar una imagen de cómo era Galicia antes de la conquista de los romanos.

Cuando llevamos unos 14 km llegamos a Ventas de Narón. A la salida de esta localidad está la Capilla de la Magdalena, donde figura tallado el símbolo de la concha de Santiago. Existe la creencia de que en este lugar los cristianos,  tras descubrir el sepulcro del Apóstol,  batieron al emir de Córdoba en su intento de conquistar Galicia .

Ahora el camino es por la carretera comarcal con amplio arcén de tierra y pequeños vigilantes que hacen el recuento de los peregrinos 🙂

Hay que tener precaución pues aunque sea comarcal circulan por aquí bastantes vehículos.

En esta zona todas las aldeas están muy cerca unas de otras. Cruzamos por el centro de Ligonde contemplando la arquitectura popular de los hórreos y las casas de piedra, y sellamos en la Fuente del Peregrino. Nos atiende una chica muy joven, natural de Orlando, EEUU, que nos cuenta que está de  voluntaria en el albergue.

Esta es una de las mejores paradas de la etapa porque compruebas cómo aún existen personas que dedican su tiempo al bien más preciado, que es ayudar a los demás. En su mini-refugio estás invitado a una taza de café o té, agua, fruta, conversación y abrazos gratis. Se agradece encontrar sitios como este  🙂

Tras salir de Ligonde bajamos por una llanura verde hasta llegar a Airexe, donde no podemos sellar, por estar cerrada su iglesia de Santiago. Continuamos hasta Portos donde nos saludan unas bonitas y enormes hormigas instaladas en la terraza de su pensión “A paso de formiga”. Es un sitio con un jardín muy cuidado, donde decidimos parar a nuestro momento anacardo y a dejar en su mapa constancia de nuestro paso por aquí.

Antes de llegar a la aldea de Os Valos, podemos contemplar un antiguo lavadero que, al parecer, aún se sigue utilizando.

Continuamos hasta llegar A Brea, donde hay un mesón con parrilla en la terraza y no nos lo pensamos. Es un buen lugar donde comer poco antes de llegar a nuestro fin de etapa en Palas del Rei. Pulpo, verduras y carne a la  brasa conforman nuestro menú, todo regado con albariño.

Tras una comida espléndida, llegamos enseguida a Palas tras caminar por un sendero muy agradable que atraviesa un bosquecillo muy cerrado y muy verde. Sin darnos cuenta nos topamos con la iglesia de San Tirso, donde sellamos.

En Palas nos alojamos en Casa Camiño. Como dato curioso mencionar en esta ciudad la tienda “La huella del peregrino “, donde nos sellan las cartillas y el cuaderno con un sello de lacre. De hecho, son los sellos más bonitos que tenemos de este Camino.