PEREGRINAS DE MONTAÑA

Desde 2016 buscando nuevos caminos…


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Camino de Santiago 2017 Ultimo Día: FISTERRA

02 mayo 2017

¿Quién dijo anoche que teníamos que volver a subir al faro para ver amanecer?

No sé quién lo propuso, lo que sí recuerdo es a Marisa consultando el móvil y sentenciando: mañana en Finisterre amanece a las 7,29h. Y a continuación la voz de Conchi: estáis locas o qué?

Pues sí. Salvo Yola y Concha, el resto -incluida Loli que ya está mejor-, nos levantamos aún de noche para volver a subir al faro. No encontramos nada abierto para tomar un café, así que emprendemos la subida, esta vez a oscuras, menos mal que Paca trajo su linterna y fue iluminando la carretera.

Al llegar estamos solas, no hay ni un alma, y el Faro aún está encendido vigilando el Cabo, cual centinela. La de miles de historias que guardarán estas rocas.. .

El madrugón y el frío que hace aquí arriba es el precio que hay que pagar para disfrutar hoy de un bonito amanecer.  Ayer vimos el sol deshacerse y morir. Hoy vamos a presenciar su renacimiento.

 

Volvemos la vista hacia el pueblo hasta que le vemos por el horizonte resurgir de las aguas. Tan admirable es el crepúsculo como el amanecer.  Nos vemos envueltas en las primeras luces del día.

Comienza a clarear el día cuando aparece por detrás del Faro, paseando a sus anchas, un rebaño de cabras que acapara nuestra atención. ¿De dónde han salido? Ayer no las vimos ¿Viven en estas paredes escarpadas del acantilado? Lo mismo han sido peregrinas del Camino y se han asentado aquí, que hay pasto abundante :-). La verdad es que este sitio sólo puede tener dos colonizadores posibles: las aves y estas cabras, que deben hacer auténticos equilibrios para mantenerse y no caer al océano. ..

Antes de abandonar este magico lugar, aprovechamos para tirar alguna foto más. 

Emprendemos la vuelta al pueblo para desayunar. Encontramos un buen sitio en la terraza del café-bar La Frontera, un establecimiento de estilo hippie, con vistas al puerto pesquero, muy cerca de nuestro hotel y junto al albergue del caminante.

Después del desayuno es el momento de celebrar la peregrinación luciendo en la playa la camiseta de este año. Hoy hace un día espléndido!!!

No podemos irnos de estas tierras gallegas que siempre nos dan tan buena acogida sin pegarnos un pequeño homenaje con una mariscada en el Puerto, para terminar la celebración y el Camino.

El próximo año desde Sarriá o desde El Ferrol, ¡quién sabe!, que Santi guíe nuestros pasos. Todo se cumple…

Buen Camino, peregrinas!!


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Camino de Santiago 2017 Cuarta Etapa: MUXÍA – FINISTERRE

01 mayo 2017

Amanece en Muxía. Nuria se planta en nuestro apartamento fresca como una lechuga, dispuesta a desayunar y Concha también está recuperada.  Es Loli quien no se encuentra bien hoy. Lleva arrastrando el malestar desde Santa Mariña. A las tres les sentó mal aquella tortilla que se comieron en Casa Pepa. Huevos asesinos, los llama Nuria. Le proponemos a Loli la solución de un taxi a Finisterre pero es consciente de que estamos en la última etapa y no quiere perdérsela.  Así que nos ponemos en camino (bueno, después de estar un buen rato buscando sus gafas!!!).

Prácticamente el 80% del trayecto que separa Muxía de Fisterra es por senderos y el resto por asfalto, aunque por carreteras de casi nula circulación. Es una de las etapas más bonitas porque la mayor parte del tiempo podemos contemplar el mar.

Durante todo el camino nos alejamos y nos acercamos a la costa, tan pronto vamos por un terreno elevado como comenzamos a descender.

Es una etapa curiosa porque hay gente que prefiere ir primero a Finisterre y luego a Muxía, al contrario que nosotras, por eso durante la ruta nos cruzamos con peregrinos que hacen su último día en sentido inverso al nuestro. La señalizacion es doble y hay flechas pintadas en las dos direcciones.

El recorrido se nos hace muy llevadero. Encontramos lugares curiosos, como Casa Raúl, en Lires, que tiene a disposición de los peregrinos un sello en su patio-terraza para que te sirvas tú mismo (es que lo de los sellos llega a ser un vicio!!).

También nos llama la atención un espacio donde han ambientado un pequeño rincón, en lo que antes debía ser una terraza o porche, con objetos reciclados. Bien coordinados y ordenados forman un mini-saloncito al aire libre donde sentarse a tomar algo. No sé si sus autores lo habrán montado cob esa finalidad o solo con fines decorativos. Esto sí que es ahorro en tiempos de crisis.

Lugar pintoresco es otro colorido “autoservicio” en mitad del camino que llama la atención porque ofrece sillas para descansar, fruta y galletas para comer, sello para estampar y una caja muy particular que invita a los caminantes a intercambiar mensajes de buenos deseos y frases positivas. Allí nos sentamos a nuestro momento anacardo. Aparece un chico para decirnos que si necesitamos algo toquemos la campanilla que cuelga de este tenderete improvisado. Me maravillo de que aún haya personas que sigan apostando por un modo alternativo de vivir en rincones como este. Cogemos un papelito de la caja y dejamos otro en su lugar. Echamos unas monedas, sellamos nuestras cartillas y continuamos.

Avanzamos entre pinares, enormes helechos, pequeñas aldeas con sus labriegos en plena siembra de semillas y un olor constante a naturaleza. Hace apenas un rato que hemos dejado el mar en Muxía y, sin embargo, damos pequeños saltitos de alegría cada vez que vislumbramos el Atlántico entre la vegetación.

Nos vamos aproximando sin prisa a Finisterre. Paramos a comer en el Bar La Razón, en San Salvador. Pedimos bocatas de calamares. ¿Será posible? Madrileñas comiendo bocatas de calamares en Galicia!!!

Entramos a Fisterra por la parte alta del pueblo. Es un pueblo turístico y pesquero, de calles empedradas. Buscamis nuestro hotel para coger nuestras habitaciones y dejar las mochilas. Nos alojamos en el hotel Cabo Finisterre, sencillo y económico, con una ubicación inmejorable porque está muy céntrico.

Estamos a un paso de ver la famosa puesta de sol en el cabo. Todavía es de día pero aún tenemos que subir 3 kms más hasta el faro. Se tarda un rato en llegar. Subimos por la carretera recreándonos la vista con los acantilados y las aguas del Atlántico. El mar está tranquilo y el cielo no está cubierto.  Llegamos al kilómetro 0,00. Al fondo, ya a la vista, tenemos el Faro.

Estamos a 143 metros sobre el nivel del mar. Todo lo que la vista alcanza es roca, mar y cielo.

Me acomodo en una piedra. Sé que voy a tener mi momento “inside”, es inevitable. Hay gente, aunque no demasiada. Muchos tirando fotos, otros tomando un café y muchos en un estado similar al mío.  Me da la impresión de que llegados a este punto, cada uno está a lo suyo. Vuelvo la cabeza un segundo y veo a Marisa sentada también en una piedra, no muy lejos de mí. Al mirarla siento una sensación de empatía y comunión con ella. Es extraño y agradable al mismo tiempo.

De vez en cuando un clinex se pasea de sus ojos a su nariz. Pienso que es inevitable que un momento así te posea. También a mí se me escapan las lagrimillas aquí sentada.

Ahora estoy relajada y tranquila… por mi cabeza pasa mi padre, mi situación actual, mi presente y mi pasado. Pienso en la cantidad de peregrinos que habrán pasado por este mismo punto, desde hace miles de años… qué fue lo que les trajo hasta aquí. ..

Y me siento una mota de polvo al lado de la inmensidad de la naturaleza: el sol a punto de morir, el océano dispuesto a recibirle y este acantilado donde termina el mundo…

Las peregrinas nos agrupamos de nuevo. Somos testigos de una petición de mano en directo allí mismo. Se aproxima el momento de la puesta de sol. La gente está en silencio, capturando el instante con sus móviles.  En un momento dado el sol entra en ‘contacto’ con el mar, deformándose, y en cuestión de segundos va cambiando la iluminación y los colores del cielo.

El sol desaparece y sólo quedan las nubes coloreadas por encima del mar, oscureciendose lentamente. El espectáculo es fantástico, pero más fantástico aún es haber llegado con mis peregrinas hasta aquí.

Comienza a caer la noche y nos bajamos al hotel, que Lola está sola.


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Camino de Santiago 2017 Tercera Etapa: OLVEIROA-MUXÍA

30 abril 2017

Ya anunciaban la víspera que entraba un nuevo frente por la vertiente atlántica que dejaría lluvias y bajadas de temperatura.  Amanecemos temprano con una granizada llamando a la puerta, aunque eso no va a ser lo peor: Nuri se ha pasado la noche con

vértigos, vomitando cada poco y está hecha polvo. Concha está acurrucada en la cama, no se encuentra bien. Lola dice que también está un poco revuelta.

Desayunamos a intervalos, alternándonos para no dejar solas y atender a las que se encuentran mal. Habíamos comentado la noche anterior que, si el tiempo no acompañaba, podíamos cancelar la etapa a pie, llamar a un taxi y acoplarnos en los apartamentos que tenemos reservados en Muxía. Pero Nuria (más pa’cá que pa’llá) insiste en que tenemos que hacer la ruta, asi que finalmente nos dividimos en dos grupos: Nuria y Conchi se van en taxi acompañadas de Yola, que tiene doloridos los pies y Paca, Marisa, Ra, Lola y Maribel comienzan la tercera etapa del Camino.

Abandonamos la pensión con lluvia intermitente y bastante frío y, tras dejar atrás el pequeño núcleo de Olveiroa, cruzamos un pequeño riachuelo y tomamos una pista, un poco estrecha al principio, que pica hacia arriba y va subiendo hasta una línea de aerogeneradores.

La ruta prosigue sobre pistas de tierra en uno de los tramos más bonitos de la etapa: la subida al monte do Sino. Por la ladera de la montaña tenemos unas vistas increíbles del río Xallas, que discurre al fondo encajonado en el paisaje. Es una de las primeras gratificaciones de la jornada, que ayuda un poco a compensar el mal tiempo y la ausencia de nuestras compañeras.

Tras la bajada del monte volvemos a ascender alternando tramos de adoquinado y senderos de tierra hasta llegar a Logoso.

Continuamos hacia Hospital, donde nos advierten que es el único sitio en muchos kilómetros que encontraremos para parar, comer y descansar.  Aún es pronto para almorzar, pero sigue lloviendo, asi que decidimos que es mejor comer en este punto que ir cargadas con bocadillos. Tranquilamente nos sentamos en el Albergue O Casteliño y pedimos unos bocatas.

Después de comer abordamos una llevadera subida hasta la carretera. En este tramo hay más peregrinos.  Nos fundimos con ellos, avanzando en pequeños grupos por la carretera hasta encontrar las señales que bifurcan los caminos a Finisterre y Muxía.  Todos los caminantes siguen hacia Finisterre salvo nosotras, que nos desviamos por la derecha.

Al poco, abandonamos el asfalto y tomamos un desvío que se adentra en un sendero precioso que desciende por un bosquecillo.

Llegando al final de este tramo Paca, que va tomando fotos de flores y plantas para Nuri, se ve sobresaltada por un destripaintestinos. Francamente, no merece la pena exponerse tanto por alguien que luego guarda celosamente sus fotos y no las comparte. 😉

Nuestra siguiente parada es en Dumbría, obligadas por una tormenta. Cae tan fuerte que tenemos que resguardarnos en unos soportales para no empaparnos. Pasamos alli guarecidas un buen rato y en todo ese tiempo no vemos a nadie por las calles. Dumbría nos parece poco menos que un pueblo fantasma, puede que sea por el mal tiempo o porque es tarde de domingo, pero la verdad es que es un poco desolador.

Cuando para un poco de llover seguimos avanzando hasta la aldea de Trasufre, ya perteneciente al Concello de Muxía.  Aquí se encuentra la capilla de Ntra Sra del Espino (A Santiña) y junto a ella una fuente con agua milagrosa que según cuentan quita las verrugas y sana los males de la piel. Pues nada, llenamos tres botellas!!

Mientras tanto, recibimos fotos de Concha y Yola paseando por la playa de Muxía.

Cuando por fin llegamos nosotras, Nuria sigue en la cama pero Conchi ya está mejor. En Muxía nos alojamos en unos coquetos apartamentos, Praia do Capitán, ubicados en una antigua casa de pescadores, donde todo está distribuido de una manera muy práctica, aprovechando perfectamente los espacios. El edificio está junto al puerto. Lo que resta de tarde lo dedicamos a dar una vuelta por el pueblo y subir al faro. Después buscamos un sitio para tomar un café, comprar algo de cena y el desayuno de mañana. Hoy cenamos en casa, para no dejar sola a Nuri.

 


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C2017 Segunda Etapa: NEGREIRA-OLVEIROA

29 abril 2017

Comenzamos esta larga etapa con una sonrisa y con una bolsita de avituallamiento en cada mochila que nos ha regalado Juan: una manzana, una barrita energética y una botella de agua.

Nos espera una etapa muy larga, que nos dejará consecuencias desagradables al día siguiente.

Avanzamos hasta nuestra primera parada para el momento anacardo. Café en Casa Pepa, a la altura de Maroñas. Nuri, que siempre tiene hambre pide una tortilla y es tan grande que Lola y Concha tienen que echarle una mano para terminarla.

Continuamos la etapa por pistas de asfalto hasta que salimos a una carretera provincial, donde encontramos la panadería Maroñas y alguien dice de entrar a comprar algo para el camino. Sólo tienen empanadas y allí nos atrincheramos para comernos una. No dejamos de comer!!

El tiempo ya no es tan bueno, aunque el sol aún no nos ha abandonado, la temperatura es más fresca que el día anterior.

Avanzamos sin grandes dificultades, dejando atrás casas y aldeas en un entorno plenamente rural. A nuestro paso, se asoman cuatro vacas muy cotillas (las vacas del visillo) que no pierden comba de los peregrinos que pasamos por allí.

Comenzamos la subida al Monte Aro, que a pesar de no tener un desnivel muy pronunciado se nos hace un tanto incómoda porque empieza a hacer más frio y el viento aquí arriba se hace notar con más fuerza. La subida está bastante concurrida. Es posible que sea esta etapa donde mas nos cruzamos con otros peregrinos.

Coronado el Monte, bajamos en agradable paseo por una pista asfaltada desde donde tenemos unas vistas soberbias de los valles circundantes y del embalse de Fervenza.

Los últimos kilómetros hasta Ponte Olveira se hacen muy largos, ya que caminamos por pistas de asfalto interminables.

Por fin llegamos al Albergue Ponte Olveira donde amablemente nos preparan mesa para comer, a pesar de que ya es bastante tarde. Nos reconforta el calorcito de su estufa y su humeante caldo gallego.

Tras la comida, para completar la jornada tenemos que caminar por el arcén de la carretera que une Ponte Olveira con Olveiroa.

Poco después de ver el esperanzador cartel que indica el nonbre de nuestro destino, entramos a un tranquilo pueblo de trazado medieval y enseguida divisamos nuestra pensión Casa Loncho, una vivienda de piedra que cuenta con pensión, albergue y restaurante. Esa noche hacemos buena cuenta de platos de pulpo y pimientos de padrón.


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Camino de Santiago 2017 Primera Etapa: SANTIAGO-NEGREIRA

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28 abril 2017

Aunque nuestra hora de embarque era a las 6:55 y no teníamos que facturar maletas, quedamos a las 6:00 en la T4 con la idea de tener suficiente tiempo para identificar nuestro equipaje y tomar un café.  Hora embarque 6:55 y salida del vuelo 7:25h. Sin embargo, a las 7:40 seguíamos sentadas esperando que el avión despegara.

No llegamos al Aeropuerto de Santiago antes de las 9:00, donde ya nos estaban esperando dos taxistas que nos dejaron junto a la plaza del Obradoiro.

Recogemos nuestra cartilla de credenciales y comenzamos a dar vueltas por  Santiago sin ton ni son. Desayunamos en una cafetería y buscamos una tienda para comprar los palos de Nuri, que finalmente ha decidido liarse la manta a la cabeza y venirse con nosotras llevando en su rodilla una rótula bailona que no termina de encajar en su sitio, aderezada con un informe de RMN demasiado incisivo: “rotura de menisco y lesión ósea por condromalacia grado 4”.

Comprados los palos, tenemos la desdicha de que Lola se nos cuela en una farmacia y comienza a probarse todas las cremas que tienen alli a la venta. Nuestra Lola es así.  Son las 11:00 de la mañana y seguimos en Santiago. Por fin alguien nos indica por dónde se sale de la ciudad y comenzamos a caminar por una senda donde curiosamente nos sale al encuentro gente con más pinta de hippies que de peregrinos, acampados al pie de la calzada, dándonos los buenos días.

Ha habido mucho desorden en este comienzo, pero según vamos avanzando tomamos conciencia de estar de nuevo haciendo el Camino.

Avanzamos por pistas a través de bosques de eucaliptos y vamos dejando atrás una sucesión de pequeñas parroquias. El tiempo nos acompaña y hace un sol muy agradable. Sobre las 14:00 nos sentamos a comer en la terraza del café bar Os Arcos.

Nos falta lo más duro y lo más bonito de esta etapa:

Lo más duro es una subida de unos dos kilómetros hasta el Alto do Mar de Ovellas (260 metros de altitud) primero por pistas y tramos de camino empedrado (salpicado con bancos de piedra aquí y allá que animan al descanso) y después por una carretera local. Arriba, a mano derecha según se sube, hay una fuente. La misma carretera nos conduce en suave bajada hacia el valle del río Tambre.

Lo más bonito lo encontramos, sin duda, al llegar A Ponte Maceira. Además del esplendor del río Tambre nos encontramos aquí con un espectacular puente medieval, también llamado “a Puente Vella”.

La parada es obligada, no sólo para tirar fotos aprovechando la tranquilidad del entorno, sino para admirar la belleza del paisaje. Un hermoso pueblo lleno de encanto, con sus casas y sus molinos de piedra perfectamente integrados en el paisaje y la vegetación.

Continuamos después nuestra ruta hasta salir a la carretera. Estamos ya muy cerca de Negreira cuando avisamos a  Juan, el propietario de A Casa do Folgo, una preciosa y hogareña casa rural donde pasaremos nuestra primera noche. El alojamiento es perfecto y la casa está decorada con muy buen gusto. No le falta detalle.

En el jardín hicimos estiramientos y descansamos un rato ante unas vistas excelentes. Las habitaciones muy limpias y confortables. Cenamos un estupendo menú de comida casera por 16 euros.

Pero sin duda lo mejor de este establecimiento es el trato y la calidez de la familia que lo regenta. Pendientes de nosotras en todo momento, te sientes como en casa;  incluso nos facilitaron una bolsa de hielo para la rodilla de Nuri. El ambiente es muy acogedor y hogareño.  Casa recomendable al 100%.

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JUNTAS al FIN DEL MUNDO

27 abril 2017

No nos dio tiempo a sentir nostalgia tras haber realizado nuestro primer Camino a Santiago porque durante todo el viaje de vuelta a casa (incluido el largo rato que estuvimos esperando al palo de Nuri en las cintas del Aeropuerto), ya estábamos programando una segunda parte.

Personalmente, el año pasado antes de comenzar, uno de mis miedos era el no ser capaz de afrontar físicamente las etapas e ir frenando al grupo. Pero curiosamente, sin darme cuenta, cada día seguía caminando kilómetros y kilómetros sin razón aparente y lo más curioso del caso es que al día siguiente “quería” volver a hacerlo. Quizá sea esa la magia del Camino: intentar descubrir qué es lo que tanto te atrae para seguir adelante. …. No sé a ciencia cierta qué fue lo que animó a cada una en aquel viaje para volver con la seguridad de querer repetirlo: quizá fueron motivos religiosos, conocerse más a una misma, visitar nuevos lugares, romper con la rutina o simplemente compartir la experiencia con este puñado de locas divinas…

Dicen que quien prueba el Camino siempre vuelve. No sabemos si será verdad pero lo cierto es que la Ruta Jacobea nos ha enganchado. Afortunadamente hay muchas sendas a Santiago y todas ellas diferentes. Aquella vez no tuvimos que decidirlo, todas lo pensábamos, todas coincidíamos.  El año próximo, en las mismas fechas, repetiriamos el viaje juntas, pero esta vez hasta el FIN DEL MUNDO.

Las siguientes entradas del blog relatan nuestro Camino 2017: Santiago – Finisterre.


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II Carta al APOSTOL SANTIAGO

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Querido Santi:

Hace justo un año estaba escribiéndote una carta. A última hora y con un pie en el Camino se empezaban a complicar las cosas: CMari no estaba segura de si tendría un juicio, Loli un viaje a Bruselas, Nuri tenía enferma de gravedad a su suegra y yo a mi marido pendiente de que le dieran fecha para una operación.

En aquella ocasión te escribí confiada y sin dar muchos detalles de todos estos inconvenientes que parecían que iban a tirar por tierra nuestro peregrinaje.

Puedo hoy decir que MILAGROSAMENTE se fueron resolviendo uno por uno según se acercaba la fecha del viaje. Mención especial merece la sorprendente recuperación de la suegra de Nuri.

He buceado por Internet y descubro que según mencionan tus fieles, eres un Santo muy milagroso. Pues bien, aquí me tienes otra vez, pidiendo favores. No sólo que nos concedas buen tiempo (que también), pero fundamentalmente que no falte NINGUNA este año (tú me entiendes). Llevamos un año entero preparándonos para volver a verte y contando los días que faltan para esa cita.

Después de ver cómo resolviste lo del año pasado, no creo que te sea difícil solucionar lo de este año. You can!!! Mientras tanto, voy a hacerte una novena.

Está en tu mano!!